Miércoles, 20 Abril 2016

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federico malpica01
La Innovación Pedagógica Fundamentada:
Gestionar, compartir y desarrollar las mochilas
docentes

Para funcionar como equipo, el profesorado, en conjunto con el equipo directivo, debe acordar primero las reglas del juego de lo que se realizará en las aulas y cómo se llevará a cabo, mediante el diseño de procedimientos y actividades a desarrollar en cuanto a la programación, impartición, evaluación del alumnado y coordinación entre ellos. Este diseño debe ser colectivo, donde los docentes tengan la oportunidad de consensuar y plasmar en papel lo que deben trabajar en las aulas y luego darse un tiempo para implementarlo, llegando a dominar esas nuevas prácticas educativas, integrándolas cada uno en su mochila docente. La forma natural de realizar este proceso es en comunidades de aprendizaje profesional entre iguales, con el fin de institucionalizar una práctica educativa determinada, que no es exactamente la que ejerce cada profesor ayudado de su mochila docente, sino aquella que responde fielmente a las finalidades de aprendizaje pretendidas por el centro.

En estas comunidades es donde resulta propicio el aprendizaje entre iguales. Un espacio para ir abriendo las mochilas docentes (es decir, las herramientas didácticas y metodologías con las que cuenta cada profesor) y compartir aquellas prácticas que se juzguen como adecuadas para aquellos aprendizajes esperados, en función de los principios sobre cómo aprendemos las personas. Un espacio para ir incorporando aquellas prácticas y estrategias que aún no tenemos en nuestra mochila, incluso con el apoyo de nuestros colegas.

Si contamos con una metodología compartida que hemos consensuado, es más fácil desarrollar innovaciones pedagógicas para poner en común las nuevas estrategias didácticas e incluso apoyarse unos a otros para conseguir dominar aquellas metodologías que aún no sean de uso común. Así mismo, los docentes que ya las dominan podrían hacer de mentores de los compañeros que aún no las han incorporado y también transformar ese liderazgo pedagógico en una revisión entre iguales o (peer review) porque: “si compartimos una misma metodología, yo puedo entrar a tu aula y retroalimentarte posteriormente y tú puedes hacer lo mismo conmigo”.

Si los responsables de los centros adquieren el liderazgo pedagógico suficiente para que los docentes abracen esa práctica educativa común que va más allá de su práctica individual, estaremos sentando las bases de una calidad educativa transformadora, que otorgue mayor sentido a nuestras instituciones educativas y formativas y dibuje un camino hacia la excelencia en la educación.
Por tanto, el reto de la innovación pedagógica es lograr que los docentes dejemos de hablar en términos de “mi clase” y “mis alumnos” y lleguemos a expresarnos de manera consciente e intencionada, de “nuestra clase” y “nuestros alumnos” para desarrollar nuevas prácticas educativas colectivas alineadas con lo que queremos conseguir que nuestros alumnos aprendan.

La innovación pedagógica está basado en la fundamentación de la práctica profesional, en la capacidad para pensar en aquello que hacemos, para reflexionar y para mejorar lo que hacemos en las aulas. Como lo expresaba un coordinador académico ante el reto que supuso en su centro escolar el desarrollo de un proceso de autodiagnóstico pedagógico: “No se trata sólo de asegurar el desarrollo del currículo escolar, sino más bien de conducir un proceso pedagógico que transite de aprendizajes pasivos a aprendizajes metacognitivos, donde el protagonismo de los alumnos está conducido por profesores que han reflexionado sobre sus prácticas pedagógicas poniendo foco en aquellos ámbitos que de manera efectiva y sistemática puedan provocar la mejora del aprendizaje.”

Después del análisis de los diferentes aspectos relacionados con los elementos que utilizan los docentes para desarrollar su práctica educativa, así como de las necesidades y expectativas de la educación y formación actuales, podemos afirmar como conclusión que la única forma de garantizar la calidad educativa es ejercer un liderazgo pedagógico suficiente para que todos los docentes funcionen como un equipo bien coordinado, donde las acciones que realiza cada docente en el aula tengan un porqué más amplio que su propia práctica educativa, ya que dichas acciones han de contribuir a lograr que cada uno de los estudiantes alcance las finalidades de aprendizaje que se ha propuesto la institución o comunidad educativa.

Federico Malpica Basurto, Director de Innovación de Grupo EIM
www.grupoeim.com
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Comentarios   

#1 Begoña 18-07-2013 20:24
Enhorabuena por tú artículo .En mi colegio l,el profesorado de un área lo hacemos y los resultados son buenos.
Es una estrategia que para llevarla a cabo hay que romper con los estereotipos.

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